Los procesos de inmigración a los Estados Unidos viven una etapa desafiante, en la que el camino para obtener una visa, una tarjeta verde (green card) o regularizar el estatus se vuelve más complejo y prolongado que en el pasado. Así lo señala Rivka Mordechai, jefa del departamento de inmigración a Estados Unidos en el bufete de abogados Decker, Pex, Levi. Según la información proporcionada, la sobrecarga en las autoridades migratorias y la falta de personal están provocando retrasos considerables en el tratamiento de solicitudes de visas de trabajo, diversos permisos y peticiones de residencia permanente. En algunos casos, el tiempo de espera para la aprobación puede alcanzar hasta un año, incluso en expedientes que no son particularmente complejos. Mordechai señala que, incluso tras las entrevistas en la embajada, se percibe una mayor rigurosidad en la verificación de documentos, lo que conlleva retrasos adicionales en la devolución de los pasaportes. Esta tendencia no se limita únicamente a la embajada de los Estados Unidos en Israel, sino que es un fenómeno identificado en las representaciones estadounidenses en otros países. Por lo tanto, se recomienda a los solicitantes no basar sus planes de viaje en la suposición de recibir el pasaporte dentro de un calendario fijo.
Otro asunto que plantea Mordechai se refiere a la estancia dentro de los Estados Unidos. Aquellos cuyo estatus no esté regularizado o no esté claro deben extremar la precaución antes de realizar vuelos nacionales. Los datos de los pasajeros pueden ser objeto de revisión por parte de las autoridades, y hasta quienes poseen un estatus legal deben llevar consigo la documentación pertinente para probar su situación. La existencia de posibles derechos a un estatus, como el matrimonio con un ciudadano estadounidense o una oferta de trabajo, no constituye una regularización automática del estatus, y es de gran importancia completar el procedimiento oficial. Salir de los Estados Unidos antes de regularizar el estatus podría complicar el proceso y dificultar el retorno al país, por lo que se recomienda verificar las implicaciones legales antes de cruzar las fronteras. En el ámbito de las visas de trabajo, existen distintas vías, como las visas H-1B, L, E-1 y E-2. Mordechai subraya que la elección de la vía depende de las circunstancias específicas, como el perfil del trabajador y la estructura de la empresa. A pesar de la tendencia de algunos solicitantes a explorar opciones de visa sin empleador a través de la inteligencia artificial, Mordechai explica que estos suelen ser procesos complejos cuyas probabilidades de éxito son escasas en la práctica. En resumen, la recomendación de la experta es actuar con planificación previa, evitar acciones impulsivas que afecten al estatus legal y consultar a profesionales para comprender correctamente la situación personal frente a las autoridades migratorias.