El influencer estadounidense Brayden Peters, conocido por su alias «Clavicular», se encuentra envuelto en procesos legales complejos y significativos en los Estados Unidos. Según un informe publicado en el sitio Ice, se presentaron tres cargos criminales contra Peters en el estado de Massachusetts, relacionados con incidentes ocurridos en mayo de 2025. El pliego de cargos incluye delitos graves de violación, suministro de drogas para facilitar actos sexuales y provisión de alcohol a menores. Se espera que la lectura de cargos ante el tribunal tenga lugar el 14 de octubre. El representante de Peters, Mitchell Jackson, reaccionó a las publicaciones argumentando que los informes no reflejan la realidad legal con exactitud y que su cliente aún no ha recibido oficialmente la orden de detención.
Paralelamente al proceso penal, Peters enfrenta una demanda civil presentada en Florida por la influencer Alexandra Vasilvana Mendoza, conocida como «Alora Ziva». Según lo descrito en la demanda, Mendoza alega que Peters la atrajo a su casa en Cape Cod a cambio de un pago por participar en videos, donde afirma que la obligó a consumir grandes cantidades de alcohol y cometió delitos sexuales contra ella sin su consentimiento. Además, la demanda sostiene que durante una transmisión en vivo, Peters le inyectó sin su consentimiento un producto llamado «Aqualyx», una sustancia para disolver grasa que no está aprobada para su uso por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA). El equipo de defensa de Peters rechaza todas las alegaciones dirigidas contra él y subraya que se trata de acusaciones que aún no se han probado en los tribunales.
Estos procedimientos llegan tras un período turbulento en la vida de la estrella de las redes, que incluyó una visita controvertida a Israel el pasado julio. Durante dicha visita, Peters fue documentado en varios incidentes que provocaron fuertes reacciones públicas, incluyendo encuentros en clubes nocturnos y acusaciones por declaraciones antisemitas pasadas. Las controversias públicas alcanzaron su punto máximo tras un enfrentamiento con el activista de derecha Mordechai David, lo que llevó a Peters a encerrarse en un hotel y abandonar Israel poco después. Para los lectores que siguen el caso, el significado radica en el cambio de enfoque, desde la crítica pública en las redes sociales hacia procedimientos judiciales formales, que determinarán si existe una base fáctica para las graves acusaciones contra Peters. A medida que avancen los procesos penal y civil, se espera que se revelen detalles adicionales que influirán en el futuro del influencer. Es importante destacar que, a día de hoy, todas las acusaciones contra Peters siguen siendo meras alegaciones y no han sido resueltas por el tribunal.