Durante la sexta audiencia sobre Omri Peretz y Maxim Barberman, sospechosos del asesinato de Eldar Dayan, se revelaron novedades en la investigación, en curso desde hace 24 días. Según informes de Walla, la policía alegó que Peretz inicialmente afirmó no tener teléfono, entregándolo a las autoridades después. Los investigadores ahora verifican si se borró contenido antes de que el dispositivo llegara a sus manos. Por su parte, la defensa de Peretz insiste en su cooperación y niega cualquier vinculación con lo sucedido.
El punto central del conflicto es la ausencia de hallazgos forenses que vinculen directamente a los sospechosos con la muerte. El caso se apoya actualmente en versiones y análisis de cronología, ya que el informe del Instituto de Medicina Forense no se ha completado. La defensa argumenta que la falta de ADN o huellas dactilares debilita las sospechas, mientras que la policía señala contradicciones en las declaraciones y en cámaras de seguridad que cuestionan su versión sobre el momento de la separación de Dayan.
Otro aspecto relevante involucra un evento de violencia previo a la desaparición, donde se acusó a Barberman de amenazas de muerte. Paralelamente, cinco sospechosos involucrados en una pelea con el fallecido fueron arrestados de nuevo, llevando a la defensa a solicitar una revisión de la intensidad de las sospechas, al ser posible que las lesiones de la pelea causaran el deceso. La policía aclaró que la investigación sigue varias vías. El juez Ronen Peleg determinó que, pese a la falta de pruebas forenses finales, existen sospechas razonables que justifican la detención. El tema de la desaparición del cuerpo, pese a búsquedas intensas, sigue siendo foco de debate. La prolongación de la detención permitirá completar las diligencias, incluyendo el análisis del teléfono de Peretz y la espera del informe patológico final.