La Fiscalía del Estado ha presentado una acusación formal contra un residente de la zona de Tel Arad, de 32 años, por delitos graves relacionados con su matrimonio con una menor de 15 años, como segunda esposa, y por actos de violencia física persistentes. El caso, expuesto por el diario Maariv, describe una serie de abusos prolongados, incluso durante el embarazo de la menor y tras el nacimiento de su hija. Según el pliego de cargos, el acusado ejerció violencia física, incluyendo bofetadas, tirones de pelo y arrojarla al suelo.
En un incidente, destruyó el teléfono móvil de la joven cuando intentaba contactar a la Policía de Israel. Asimismo, se alega que tras el nacimiento de su hija, el acusado rompió una ventana en un arranque de violencia, provocando que los cristales hirieran la cabeza del bebé. La menor logró huir de casa con su hija y pedir ayuda a las autoridades. Los cargos incluyen bigamia, matrimonio de una menor, múltiples delitos de agresión agravada, daños a la propiedad y agresión a un menor indefenso causando lesiones corporales.
Además, el padre de la menor está siendo procesado por su papel en el matrimonio, lo que suscita cuestiones legales y sociales sobre la responsabilidad parental. Según la información, la pareja residía en un complejo familiar en Rahat, cerca de la primera esposa del acusado. Este caso refuerza la prohibición penal absoluta del matrimonio infantil en Israel, sin importar las costumbres locales. El proceso legal en curso recuerda que la ley israelí no reconoce el consentimiento de un menor como defensa ante estos delitos.
Para los lectores, este caso subraya la importancia de la intervención de las fuerzas del orden en la esfera familiar y el deber de informar ante cualquier sospecha de violencia o explotación.