Un caso legal en el ámbito de la negligencia médica llegó a su fin con la obtención de una indemnización total de unos 4 millones de shekels, después de que un paciente diabético tuviera que someterse a una amputación de pierna por debajo de la rodilla. Según un informe del sitio 'Walla', el caso comenzó cuando el paciente, que padece diabetes y enfermedades vasculares, se lesionó el pie. El paciente informó al equipo médico de sus antecedentes y de los riesgos asociados a una herida que no cicatriza; sin embargo, según la demanda, el tratamiento recibido no cumplió con los estándares exigidos.
En la demanda presentada ante el tribunal de distrito contra la caja de salud, el Ministerio de Salud y la fundación Inbal, se alegó que, a lo largo de cuatro meses, el paciente acudió a la clínica nueve veces. En el escrito de demanda se sostuvo que el seguimiento médico fue significativamente deficiente: no se documentó sistemáticamente el estado de la herida, no se realizó una evaluación integral de su evolución, no se consultó a los especialistas pertinentes ni se analizaron opciones para mejorar el riego sanguíneo de la extremidad.
El estado del paciente se deterioró hasta llegar a la clínica sufriendo debilidad, escalofríos, temblores y un olor fuerte que indicaba una infección avanzada. Solo tras la intervención de una enfermera, el paciente fue derivado a un hospital, donde fue necesaria la amputación. Tras el procedimiento, el paciente debió afrontar un largo periodo de rehabilitación y vivir con una discapacidad física permanente, utilizando prótesis y medios de movilidad, lo cual afectó severamente su capacidad de ingresos.
El tribunal recomendó a las partes acudir a un proceso de mediación, logrando un acuerdo extrajudicial con fuerza de sentencia. La compensación incluye tanto el monto fijado en el acuerdo por negligencia como los derechos del afectado en el Instituto Nacional de Seguros. El abogado Oren Sodai, representante del afectado, enfatizó que una herida en el pie de un paciente diabético requiere un trato distinto al de una herida común y que el tiempo es un factor crítico.
Según sus palabras, un diagnóstico temprano y un seguimiento organizado pueden prevenir un deterioro grave e incluso salvar la extremidad. Señaló que el caso ilustra la importancia de no subestimar una herida que no cicatriza en un diabético, ya que un retraso de semanas o meses en el tratamiento es la diferencia entre la recuperación y la amputación.